Smart Business Lab

Cómo generar más valor con menos recursos

Directivos y especialistas en innovación analizan cómo la digitalización, la inteligencia artificial y la gestión inteligente de los datos están permitiendo a empresas y administraciones construir territorios más eficientes, sostenibles y resilientes.

Cada vez más organizaciones la consideran la sostenibilidad un elemento estratégico para mejorar su competitividad, optimizar recursos y desarrollar nuevos modelos de negocio. En este nuevo escenario, la economía circular, la digitalización y el análisis inteligente de los datos convergen para dar respuesta a algunos de los principales desafíos de empresas y administraciones públicas.

Antonio García Celda, director general de la Capitalidad Verde Europea, considera que la sostenibilidad y la competitividad no solo son compatibles, sino que se refuerzan mutuamente. «La competitividad no está reñida con la sostenibilidad», afirma. A su juicio, el éxito de las organizaciones dependerá de su capacidad para integrar la innovación y la sostenibilidad en todas sus áreas de actividad. Como ejemplo señala que «las empresas que más crecen y mejor valoración tienen son las que trabajan en sostenibilidad».

La economía circular como estrategia empresarial

Más allá del compromiso medioambiental, la economía circular exige construir modelos económicamente viables capaces de generar valor para las organizaciones. Toni Vitón, director de Proyectos de CM Plastik, sitúa precisamente ahí el principal reto. «Buscamos cerrar el ciclo, la oportunidad sostenible que aporta el medio ambiente, pero al mismo tiempo que para la empresa sea viable técnica y económicamente». Sin esa rentabilidad, advierte, muchas iniciativas terminan quedándose en buenas intenciones.

Juan Andrés Avilés, consultor PreSales de TD Synnex, amplía esa visión al definir la sostenibilidad como «lograr un progreso económico y social del planeta en el que podamos mirar a las generaciones futuras y decir: os hemos dejado algo mejor».

Desde Laberit, Ricardo Herreras explica que la sostenibilidad forma parte de la cultura corporativa de la compañía y la describe «como un faro que guía cada operación de la empresa, desde el ahorro de papel hasta el fomento de la videoconferencia para reducir desplazamientos».

José Ramón Castellar, director general de Discomon, considera que el concepto de economía circular ha evolucionado de forma significativa. «La economía circular en el siglo XXI no se construirá únicamente con nuevos materiales o mejores sistemas de reciclaje; se construirá mediante territorios capaces de entender lo que ocurre en tiempo real y actuar en consecuencia». El verdadero objetivo, añade, no consiste únicamente en consumir menos, sino en «ser capaces de generar más valor con menos recursos».

Cuando el residuo vuelve a ser materia prima

Uno de los principios fundamentales de la economía circular consiste en transformar los residuos en nuevos recursos capaces de generar valor.

Para Toni Vitón, incluso el lenguaje refleja ese cambio de paradigma. «Todo el mundo habla de residuo, pero desde CM Plastik hablamos de materia prima».

La compañía comenzó hace quince años desarrollando mobiliario urbano fabricado a partir de plásticos reciclados y, desde entonces, ha trasladado esa experiencia a proyectos de economía circular para grandes organizaciones. Entre ellos destaca la transformación de millones de tarjetas bancarias caducadas del banco Santander en bancos urbanos o el reciclaje de perchas para Inditex, convirtiendo materiales que suponían un problema logístico y ambiental en nuevos productos con utilidad y valor añadido.

Además del aprovechamiento de materiales, Vitón reivindica el efecto pedagógico de este tipo de proyectos, capaces de concienciar a ciudadanos y empresas sobre el potencial de una economía basada en la reutilización de recursos.

La innovación también transforma los pequeños municipios

La transformación sostenible no es exclusiva de las grandes ciudades. Buena parte de la innovación está llegando a municipios de reducido tamaño gracias al uso de sensores, inteligencia artificial y soluciones digitales adaptadas a sus necesidades.

José Ramón Castellar recuerda que la evolución de Discomon comenzó precisamente cuando comprendieron que el verdadero valor no estaba en fabricar sensores, sino en desarrollar soluciones completas para las administraciones locales. «Pensábamos que íbamos a resolver el mundo haciendo sensores, pero nos dijeron que los sensores ya estaban hechos; que teníamos que hacer sistemas, soluciones y trabajar con los ayuntamientos».

Ese cambio de enfoque ha permitido desarrollar proyectos como lockers refrigerados para facilitar la compra en mercados municipales mediante códigos QR, radares pedagógicos con lectura de matrículas que informan al conductor sin sancionarlo o pasos de peatones inteligentes alimentados por energía solar.

Entre todas las iniciativas, Castellar destaca especialmente el desarrollo de sensores con inteligencia artificial para la detección temprana de incendios forestales. «En la Calderona dimos las coordenadas a un hidroavión y en tres horas se acabó el tema», explica al recordar uno de los primeros casos de éxito de esta tecnología.

Los datos como herramienta para anticipar riesgos

La capacidad para recopilar, analizar y compartir información en tiempo real se ha convertido en uno de los pilares de las ciudades resilientes.

Ricardo Herreras relaciona directamente la sostenibilidad con esa capacidad de adaptación. «Las ciudades resilientes son las que son capaces de adaptarse, de salir de determinadas situaciones y reforzarse», afirma.

Con ese objetivo, Laberit ha desarrollado estaciones inteligentes de monitorización capaces de medir el nivel del agua, la intensidad de la lluvia y la velocidad de la corriente en barrancos. Toda esa información se transmite automáticamente a una plataforma conectada con los servicios de emergencia, ayuntamientos, cuerpos policiales y bomberos para facilitar una respuesta coordinada.

«El proyecto garantiza que los ciudadanos tengan una alerta temprana y con cierta simultaneidad con lo que esté pasando», explica Herreras.

La confianza comienza con datos fiables

La creciente digitalización de las ciudades hace que la calidad del dato sea un elemento crítico para la toma de decisiones.

José Ramón Castellar recuerda que obtener información fiable requiere un importante trabajo de validación tecnológica. «El dato fiable es relativo», afirma, al explicar cómo los sensores desarrollados por su compañía fueron contrastados en la Universidad de Navarra y posteriormente en Bilbao hasta alcanzar una convergencia cercana al 92 %.

Ricardo Herreras coincide en que la confianza institucional dependerá cada vez más de la calidad de la información disponible. En su opinión, «es necesario que el dato esté certificado y se procese en tiempo real para que las instituciones puedan confiar en él».

Sostenibilidad, innovación y competitividad avanzan juntas

La evolución de la economía circular demuestra que la sostenibilidad ha dejado de entenderse como una obligación normativa para convertirse en un factor estratégico de innovación y competitividad. La capacidad para reutilizar recursos, integrar tecnologías inteligentes, compartir datos fiables y desarrollar soluciones adaptadas a las necesidades del territorio marcará la diferencia entre las organizaciones que simplemente se adapten al cambio y aquellas que lideren la transformación.

Como resume Antonio García Celda al definir qué representa hoy la sostenibilidad, basta una sola palabra: «Es futuro».

Acepto

Información básica sobre protección de datos

Responsable: Asociación Smart Business Lab.

Finalidad: Enviarte nuestra newsletter e invitaciones a nuestras actividades.

Legitimación: Tu consentimiento.

Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal.

Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos, escribiendo a info@smartbusinesslab.net.

Información adicional: Consulta nuestra Política de privacidad.