Especialistas internacionales analizan el grado de madurez de la computación cuántica, los retos tecnológicos que aún debe superar y las aplicaciones que antes transformarán la empresa.
La computación cuántica avanza hacia un momento decisivo. Tras décadas de investigación y desarrollo, el sector comienza a vislumbrar el paso de una tecnología prometedora a una herramienta con capacidad para transformar industrias enteras. Aunque todavía persisten importantes desafíos científicos y tecnológicos, cada vez son más los expertos que consideran que su despegue comercial está más cerca de lo que parece.
José Luis Amat, CEO de Bluzec, desde Boston, resume esta etapa con una comparación que resulta especialmente ilustrativa: «Estamos en el momento pre-ChatGPT. Todo el mundo se pregunta cuánto falta para que lo utilicemos de forma masiva. En mi opinión, estamos a punto». Una reflexión que sintetiza el sentimiento predominante entre quienes trabajan diariamente con esta tecnología: el potencial ya no está en cuestión; el reto consiste en convertirlo en aplicaciones reales para empresas y organizaciones.
Europa necesita acelerar
El futuro de la computación cuántica no dependerá únicamente de los avances científicos, sino también de la capacidad para transformar el conocimiento en innovación empresarial. En este escenario, el desarrollo del talento y el emprendimiento tecnológico desempeñarán un papel determinante.
Joaquín Vila, investigador de la Universitat de València, pone como ejemplo a Israel, «un país de ocho millones de habitantes con uno de los ecosistemas más disruptores del mundo», donde la cultura emprendedora comienza a cultivarse desde los institutos y donde los laboratorios de investigación buscan precisamente que los estudiantes universitarios se conviertan en emprendedores cuánticos. Frente a ese modelo, considera que «Europa pierde por velocidad de ejecución e inversión privada» y lamenta que en las universidades españolas todavía no se fomente suficientemente el espíritu emprendedor.
La ciberseguridad poscuántica ya ha comenzado
Si existe un ámbito donde la computación cuántica empieza a tener consecuencias tangibles es el de la ciberseguridad. La futura capacidad de los ordenadores cuánticos para romper buena parte de los algoritmos criptográficos actuales ha situado la criptografía poscuántica entre las principales prioridades de gobiernos y grandes compañías tecnológicas.
Unai Antero, miembro del Centro de Talento y Tecnologías Cuánticas de Telefónica, recuerda que la compañía lleva más de quince años trabajando para proteger las comunicaciones frente a ese escenario y advierte sobre una amenaza todavía poco conocida por muchas organizaciones: Harvest now, decrypt later. «Si tenemos datos que nos preocupa que en 2030 alguien pueda leer, quizá deberíamos preocuparnos ya», afirma.
Desde una perspectiva complementaria, David Moreno, Head of Emerging and Disruptive Technologies de DAS Photonics, explica que la compañía participa desde 2019 junto a la Agencia Espacial Europea y Honeywell en el desarrollo de sistemas de comunicaciones cuánticas seguras entre satélites y entre satélite y tierra, un ámbito considerado estratégico para las infraestructuras críticas del futuro.
Una carrera tecnológica todavía abierta
Uno de los grandes interrogantes del sector sigue siendo qué tecnología terminará imponiéndose para construir los futuros ordenadores cuánticos. Superconductores, fotónica o qubits topológicos representan aproximaciones diferentes a un mismo objetivo y, por el momento, ninguna ha logrado consolidarse como estándar.
José Blasco, CEO de recQon, desde Palo Alto, California, compara esta situación con la histórica batalla entre VHS y Betamax. «No será una cuestión de qué tecnología es mejor, sino de quién sepa aplicarla mejor al mercado», sostiene.
José Luis Amat lleva el debate un paso más allá y considera que la verdadera oportunidad económica estará en las aplicaciones más que en la infraestructura tecnológica. «Para mí, la batalla del hardware está perdida. La oportunidad real está en el software, anticipando un escenario tipo cloud, donde cada empresa elegirá su proveedor cuántico como hoy elige entre AWS, Azure o Google».
No todos comparten esa visión. David Moreno considera que el hardware continúa siendo el principal desafío de la industria. «En el hardware es donde están la mayoría de los problemas técnicos de la cuántica hoy. Queda muchísimo por hacer para convertir todo esto en commodity», asegura. Una discrepancia que refleja hasta qué punto el debate tecnológico sigue abierto.
Las primeras aplicaciones ya se perfilan
Aunque todavía no existe una aplicación capaz de popularizar la computación cuántica como hizo ChatGPT con la inteligencia artificial, el consenso apunta a que los primeros casos de éxito llegarán en aquellos ámbitos donde la capacidad de optimización y simulación aporte ventajas imposibles de alcanzar mediante la computación clásica.
José Blasco sitúa la logística y la optimización de procesos entre los primeros sectores que experimentarán esa transformación y recuerda que su compañía trabaja ya en soluciones cuánticas capaces de integrarse con los sistemas ERP utilizados por las empresas.
Para José Luis Amat, la banca y la ciberseguridad serán dos de los sectores que antes aprovecharán esta capacidad de cálculo y resume esa necesidad de anticipación con una frase que trasciende el ámbito tecnológico: «El miedo nunca es buen consejero, pero la prevención sí».
David Moreno propone una comparación especialmente gráfica para explicar el cambio de paradigma que supone esta tecnología. «La cuántica no es pasar de un Twingo a un Ferrari. No es un coche más rápido sino que es usar un barco en lugar de un coche. Hay que ver en qué océanos puede navegar».
El acceso será, sobre todo, desde la nube
Todo apunta a que el futuro de la computación cuántica estará basado principalmente en modelos de acceso remoto, de forma similar a como hoy las organizaciones consumen servicios cloud. Sin embargo, algunos especialistas consideran que determinados sectores estratégicos requerirán infraestructuras propias.
Joaquín Vila imagina un escenario en el que «en cada aeropuerto, en cada puerto, veo un computador cuántico instalado», mientras que David Moreno añade un componente geopolítico al considerar que la necesidad de soberanía tecnológica frente a Estados Unidos y China impulsará el desarrollo de hardware propio en Europa.
Una tecnología que obligará a reinventarse
Más allá de los avances científicos o de las aplicaciones concretas, la computación cuántica exigirá un cambio permanente en la forma en que las organizaciones incorporan la innovación. La velocidad con la que evolucionará este ecosistema obligará a empresas y profesionales a mantener una capacidad continua de adaptación.
Unai Antero resume esta idea con una reflexión que probablemente seguirá vigente durante muchos años: «Hay que estar listos para reinventarse y reciclarse porque con la cuántica sabemos, más o menos, dónde estamos hoy, pero no dónde estaremos dentro de unos años. Eso requerirá reinventarse continuamente, probablemente más de una vez».
La historia reciente demuestra que las tecnologías disruptivas no transforman únicamente los procesos, sino también la forma en que las organizaciones compiten. Todo indica que la computación cuántica seguirá ese mismo camino y que quienes comiencen a prepararse desde hoy dispondrán de una ventaja competitiva cuando esta nueva revolución tecnológica alcance su madurez.